Dzibilchaltún es un sitio arqueológico maya, ubicado
en el estado mexicano de Yucatán,
aproximadamente 17 kilómetros al norte de Mérida, la
capital del estado.
Su nombre en español significa “Lugar Donde Hay Escritura
Sobre Piedras Planas”. Las construcciones
pertenecen al Clásico Tardío entre los años 600 y 900 d.C.
El asentamiento abarcó unos 19 km2 siendo de
tipo concéntrico, en los que se han hallado alrededor de 8,400 estructuras. La
parte central está compuesta por numerosas construcciones monumentales que
abarcan unas 25 hectáreas. En el resto del área se encuentran conjuntos
arquitectónicos dispersos con pirámides y edificios abovedados. Se cree que
pudo haber alcanzado una población hasta de 40,000 habitantes lo que la coloca
como una de las ciudades antiguas más grandes de Mesoamérica.
Por su cercanía con la costa, su economía
aprovechó tanto los productos marinos del litoral del Golfo, produciendo sal,
haciendo herramientas de caracol y consumiendo alimentos del mar, así como los
de tierra adentro, sembrando y cosechando maíz.
Aparte de las estelas, en donde sobresale la
número 19, que es considerada una obra maestra del arte escultórico maya,
destaca la "mampostería verdadera", es decir, piedras unidas con
argamasa y cuñas, así como las bóvedas construidas con el sistema de piedras
saledizas.
La ciudad conserva 12 sacbés (sak bé oob) o
caminos blancos, la mayoría de los cuales parten del centro y se dirigen hacia
las construcciones de la periferia; uno de ellos conduce al cenote Xlakáh, que
en maya significa "pueblo viejo", uno de los más grandes y profundos
encontrados hasta hoy día en Yucatán, y del cual se han rescatado gran número
de piezas arqueológicas, principalmente vasijas. Sus aguas cristalinas
cubiertas de lirios que flotan en la superficie han sido testigos eternos de la
grandeza de este lugar, cobrando inigualable belleza al ser a travesadas por
los rayos del sol.
El edificio más sobresaliente de esta zona es
El Templo de las Siete Muñecas o Templo del Sol, que es una subestructura
cuadrangular de lo que alguna vez fue un templo monumental, y llamado así por
una ofrenda que se encontró en su interior de siete figuras de barro con forma
humana.
El fenómeno arqueo-astronómico del equinoccio
ocurre en Dzibilchaltún, los días 21 de marzo y 21 de septiembre, al amanecer,
cuando la puerta del Templo de las Siete Muñecas se ilumina con el resplandor
del Sol que aparece en el horizonte y, en un momento dado, el disco celeste
queda al centro de la puerta y crea un espectáculo de luz y sombra en la
fachada poniente.
Estos días, se puede observar la increíble
precisión de la astronomía maya integrada a su arquitectura. Los mayas
utilizaban el sol como base para la planeación de sus vidas debido a que
dependían de la agricultura. Con el equinoccio de primavera iniciaban la siembra
y con el equinoccio de otoño la cosecha.
Nuestro grupo fue a esta zona arqueológica para investigar más a fondo
sobre esta zona. A continuación le presentaremos fotografías de nuestro viaje y algunos
datos interesantes.
Enfrente está el Edificio 44. Esta estructura escalonada tiene aproximadamente 130 metros de largo por lo que es una de las más largas de Mesoamérica, su función está ligada a la realización de rituales en la plaza y fue el lugar desde donde los espectadores observaban. Fue utilizado entre los años 600 y 1000 d.C. (Fue utilizado en el Clásico Tardío y el Terminal). Arriba se ve la parte externa y a la derecha la parte interna.
Justo enfrente del edificio 44, está la Capilla. Al
centro de la plaza se encuentra una capilla cristiana que data del siglo XVI el
año exacto no se sabe con certeza pero una piedra tiene grababa la fecha
1539. Es una capilla abierta con una
bóveda y sacristía, este tipo es llamado capilla de indios ya que se utilizó
para evangelizar al pueblo. Como en muchos lugares para su construcción se
utilizó piedras tomadas de edificios prehispánicos y evidencia de esto puede
apreciarse ya que hay piedras con grecas y otros labrados en ella. La presencia
de esta capilla en medio de la plaza es una muestra indirecta de la importancia
que aún tenía Dzibilchaltún al momento de su construcción. (a la izquierda se
observa la parte exterior de la Capilla y arriba la parte interior).
Templo de las Siete Muñecas. Este
edificio es sin lugar a duda el más conocido del sitio, debe su nombre a una
ofrenda de siete figuras de barro de forma burda que fue hallada en su
interior. Consiste en una planta cuadrada sobre un basamento piramidal y donde
cada uno de sus lados consta de un acceso central así como una escalera por
lado, las fachadas poniente y oriente tienen además una ventana en cada lado
del acceso principal, el techo es rectangular a manera de torre, se sabe bien
que él friso del edificio estaba cubierto por estuco y que estaba decorado con
mascarones al menos 8 de los cuales ahora solo se aprecia el armazón de piedra,
también estaba adornado con glifos y representaciones de animales marinos.
Tenia también la representación de serpientes entrelazadas y parte del cuerpo
de estas aún es visible en las esquinas de la base, este edificio es llamado
subestructura 1 ya que fue cubierto por otro denominado estructura 1 alrededor
del año 800 d.c. evidencia de esto se aprecian en las bases, con el tiempo
partes de este último fueron removidas por derrumbes después del abandonó de la
ciudad y posteriormente por las labores de rescate de los arqueólogos. Hoy en
día se sabe que este templo tenía funciones astronómicas muy importantes y aún
hoy en día registra un fenómeno de luz y sombra el día 21 de marzo de cada año,
cuando al amanecer, aproximadamente a las seis de la mañana, el sol se presenta
por detrás del templo colocándose por unos instantes en el centro del acceso de
la fachada poniente creando un efecto de sombra en el resto de la fachada. Este
fenómeno se repite el día 21 de septiembre y tanto en marzo como septiembre se
ve el día 22 de nuevo pero no cada año se abre el acceso los días 22, existe también registro de un fenómeno
similar con la luna sin embargo este no esta abierto al público.
Estos
eventos fueron descubiertos en 1982 por el arqueólogo hoy fallecido Víctor
Segovia Pinto.
El grupo
en el interior del edificio 39. Iniciando
a la izquierda tenemos a Daniel Burgos Massa, a su lado Elías Miranda Hú, luego
a Óscar López Gómez, seguidamente va Israel Jiménez y de
último Jorge Marrufo Balán.
Esta gráfica representa cuanto saben los alumnos acerca de Historia de México. Se les preguntó a 22 alumnos de la escuela Cobay Plantel Chenkú. Aquí se presenta el resultado general que se obtuvo al preguntar a los alumnos de tal escuela ya mencionada. Nuestras preguntas contenían opción múltiple ya que preguntas abiertas no nos favoreció de ninguna manera, ya que no nos respondían. A cada alumno se le realizó 2 preguntas sencillas acerca del tema ya mencionado. Se puede observar que la primera mitad esta conformada por alumnos que solo obtuvieron una respuesta correcta mientas la otra fue lo contrario, seguidamente vemos que la otra mitad se conforma por 2 grupos; uno que contesto las 2 preguntas de manera incorrecta y la otra que obtuvo las 2 respuestas correctas. Analizando los resultados, obtuvimos que la mayoría de los alumnos no les interesa mucho saber acerca de la historia de su propio país, los demás solo quieren pasar la materia y los restantes son los que si les gusta y estudian más allá de lo que los profesores nos enseñan, teniendo un amplio conocimiento de nuestra historia, por desgracia, ellos están en la minoría pues fueron pocos los que nos demostraron.



















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